construir escena desde una ciudad que no está en el mapa
hay algo que nadie te dice cuando decides emprender desde una ciudad como chihuahua: no es que te falten ideas, talento o ganas. lo que te falta es contexto. no hay nadie adelante de ti mostrándote el camino. no hay meetups de cien personas cada martes, ni fondos que te busquen, ni esa sensación de que "aquí pasan cosas" que te contagia nomás por vivir ahí.
en ciudades como cdmx o sf, la escena ya existe. tú llegas y te sumas. aquí no. aquí tienes que construirla tú, desde cero, mientras al mismo tiempo intentas construir tus propios proyectos. es como querer correr un maratón y al mismo tiempo estar pavimentando la calle por donde vas corriendo.
llevo años en esto. molus.co, cherry labs, niño gamer, super happy dev house, escuelita maker. cada proyecto nació de una necesidad distinta, pero todos comparten algo: la terquedad de creer que se pueden hacer cosas desde aquí. que no necesitas mudarte para que tu trabajo cuente.
pero ser terco no es suficiente. también tienes que aguantar la soledad que viene con eso.
porque construir comunidad desde una ciudad chica se siente solitario. a veces organizas algo y llegan cinco personas. a veces compartes un proyecto y el silencio es ensordecedor. a veces ves lo que pasa en otras ciudades, los eventos enormes, las comunidades activas, los espacios bonitos, y piensas: "¿por qué yo no tengo eso?".
y la respuesta incómoda es: porque nadie lo ha hecho todavía. y si quieres que exista, te toca a ti.
eso suena inspirador en papel. en la práctica es agotador. porque no solo estás creando productos, estás creando el ecosistema donde esos productos pueden existir. estás enseñando, conectando gente, abriendo espacios, convenciendo a otros de que vale la pena quedarse en lugar de irse a donde "sí pasan cosas".
lo más difícil no es empezar. lo más difícil es seguir cuando no ves resultados inmediatos. cuando llevas meses organizando cosas y la comunidad crece de a uno. cuando el crew sigue siendo el mismo grupo chiquito de siempre. cuando te preguntas si realmente estás construyendo algo o solo estás hablando solo en un cuarto vacío.
pero luego pasan cosas pequeñas que te recuerdan por qué lo haces. ves que alguien que salió de escuelita maker está presentando su proyecto delante de empresarios locales, algunos consiguiendo deals interesantes con gente fuera de méxico. el crew intentando cosas interesantes o levantando proyectos, siguen soñando como si tuviéramos todo el apoyo del mundo.
esos momentos no salen en ninguna métrica. no los puedes poner en un pitch deck. pero son la prueba de que la escena sí se está formando, aunque sea despacio, aunque sea a escala diminuta.
creo que el error más grande que cometí al principio fue comparar lo que estábamos haciendo con lo que ya existía en otras ciudades. eso te mata. porque siempre vas a estar atrás. siempre va a parecer poco. la vara de medir tiene que ser otra: ¿esto existía hace un año? no. ¿hay gente que ahora tiene un espacio que antes no tenía? sí. eso es progreso. lento, invisible, pero real.
construir escena desde una ciudad chica no es glamoroso. no hay artículos de techcrunch, no hay inversionistas tocándote la puerta, no hay validación externa que te diga que vas bien. lo único que tienes es la convicción de que tu ciudad merece tener lo que otras ciudades ya tienen. y la terquedad de seguir construyéndolo, un día a la vez, una persona a la vez, una oficina de tres por tres a la vez.
y si alguien más está leyendo esto desde su propia ciudad chica, pensando si vale la pena intentarlo: sí vale. no porque sea fácil, sino porque si tú no lo haces, probablemente nadie más lo va a hacer. y eso, aunque pesa, también es lo que lo hace importante.